• Martes, 24 de Noviembre de 2020

Qué son las granjas congelantes y por qué su rol será clave en la distribución de las vacunas


  • Viernes, 20 de Noviembre de 2020

Algunos desarrollos, como el de Pfizer, requieren para su conservación temperaturas de almacenamiento muy bajas por lo que deben ser cuidadosamente transportadas. En los EEUU ya preparan la logística para su reparto



Cuando todavía no se sabe si alguna de las vacunas más prometedoras resultará aprobada y podrá terminar con la pandemia de coronavirus que tiene al mundo en vilo, se presenta a los productores y a quienes deseen adquirirlas otro desafío no menor: el transporte y almacenamiento.

Es que el almacenamiento a temperaturas muy bajas de las potenciales vacunas contra el COVID-19 es uno de los problemas más grandes en la logística de distribución.

Las vacunas son medicamentos que deben ser cuidadosamente transportados y conservados hasta que se apliquen. Cualquier manipulación inadecuada puede ocasionar una pérdida tanto de la potencia como de la eficacia vacunal.

“La temperatura es importante para mantener el principio activo de la vacuna. Dependiendo de la tecnología y el tipo de fórmula que se emplee. Pero, si esta se degrada, la vacuna no funciona. Es una cuestión de compromiso: cuanto menos cuidemos la temperatura, la eficacia de la vacuna puede verse alterada”, explicó a Infobae Federico Prada, decano de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Exactas de la UADE.

Una de las que necesita condiciones muy frías para poder ser almacenadas es la de Pfizer: la vacuna está basada en una tecnología innovadora que consiste en inyectar en el organismo instrucciones genéticas llamadas ARN mensajeros, que dictan a las células qué deben fabricar para luchar contra el coronavirus. Es el mismo método que utiliza la firma estadounidense Moderna, también en la carrera por hallar una vacuna. Pero estas vacunas deben conservarse a temperaturas muy bajas, a - 70 ºC en el caso de la de Pfizer/BioNTech, lo que puede suponer un freno logístico de envergadura para su distribución al mundo entero.




Dada la inestabilidad del ARN, existe un límite de temperatura a partir del cual la vacuna se degrada. En el caso de la vacuna de Moderna, necesita un almacenamiento y un transporte a -20ºC. Una vez que se las descongela, pueden sobrevivir en una heladera común hasta cinco días.

La temperatura que requiere la candidata de Moderna complica su transporte, pero la de Pfizer prácticamente requiere instalaciones especiales como las de los grandes hospitales o los laboratorios académicos. Ambas tienen que mantenerse en un estado casi constante de congelamiento extremo.

De las otras candidatas que se encuentran en Fase III y podrían llegar a la Argentina, la Sputnik V, elaborada por el Centro de Epidemiología y Microbiología Gamaleya, se almacena a -18 grados centígrados, en tanto la de la Universidad de Oxford y AstraZeneca debe conservarse fría, pero no congelada.



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