• Lunes, 12 de Abril de 2021

Recordando a Raúl Alfonsin a 11 años de su fallecimiento


  • Martes, 31 de Marzo de 2020

Desde la UCR de Puerto Madryn recordamos a Raúl Alfonsín sin lugar a dudas una de las personalidades políticas más importantes de la historia Argentina y de nuestro partido



Siempre preocupado por el bienestar general, desde joven se comprometió en el respeto por las instituciones, por la libertad de opinión. Su carrera política arranca en los años 50, pero desde los años 60 comienza a perfilarse como un referente del radicalismo al colocarse al frente de los reclamos populares.

La Revolución Argentina, culpable de derrocar a Arturo Illia en 1966, había prohibido los partidos políticos. Él no podía estar ausente a esta barbarie para la democracia. Jóvenes de la Junta Coordinadora y de la agrupación política universitaria Franja Morada, junto a otros radicales dentro del Movimiento de Renovación y Cambio creado por Alfonsín, se negaban a participar de las organizaciones guerrilleras que se manifestaban violentamente frente a la dictadura. Animadamente apoyarían el Cordobazo y los movimientos obreros estudiantiles, siempre en paz como herramienta fundamental para restablecer el orden democrático.

Con la llegada del peronismo al poder, en 1973, Alfonsín integraría organismos en defensa de los DDHH en contra de la AAA que con sus persecuciones, secuestros y asesinatos presagiaban los oscuros años que pronto vendrían 

Durante el “Proceso de Reorganización Nacional”, entre 1976 y 1983, abiertamente comunicaba las injusticias que este Régimen establecía contra la población civil, al cortar las libertades públicas y violar sistemáticamente los Derechos Humanos. Arengaba a que el gobierno vuelva a restablecer la Democracia. Los dictadores le contestaban diciéndole “las urnas están bien guardadas y van a seguir bien guardadas”; pero él no se quedaría callado: “váyanlas limpiando porque las vamos a llenar de votos”.  Y así fue, nuevos vientos soplaban y sería elegido presidente constitucional.

Durante su gobierno se enjuició a la Junta Militar y a los responsables del Terrorismo de Estado; restableció el Estado de Derecho, eliminó la censura, se llevó un plan masivo de alfabetización y volvieron al país miles de exiliados. Tuvo que hacerle frente tres levantamientos militares y resistir numerosos Paros nacionales liderados por una cúpula sindical corrompida. Las afrentas y difamaciones contra su persona siempre las encaró con gallardía y humildad. Incluso intentaron asesinarlo varias veces.

Luego de dejar el poder, su participación en la vida política transitaría a un segundo plano. Los gobiernos pasarían y con el tiempo se ganaría el respeto de otras fuerzas políticas al considerarlo “el padre de la democracia”. Será tal vez que cuando miramos hacia atrás buscamos el origen de tanta libertad; y esa libertad comenzó en aquel lejano diciembre de 1983. Entonces el pasado se engrandece y nos damos cuenta que Alfonsín estaba predestinado para grandes hazañas.

Fue en un 31 de marzo de 2009 hace exactamente once años y  todavía lo vemos en el preámbulo de nuestra constitución, en nuestro presente y en nuestro futuro como político imitable e incomparable. 

Para terminar recordamos algunas palabras con las que Antonio Cafiero, adversario político y líder  del peronismo, le otorgó durante en su funeral en el cementerio de la Recoleta: “Siempre me encantó su humildad, su serenidad pero, principalmente, me encantó lo militante que era. Alfonsín ya no les pertenece a los radicales. Alfonsín le pertenece a todos”.

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