En una apertura de sesiones marcada por la hostilidad, el Presidente dejó de lado la solemnidad institucional para lanzar una catarata de descalificaciones. De "manga de chorros" a "ignorantes", un repaso por el discurso que dinamitó cualquier puente de diálogo.
El recinto del Congreso de la Nación, tradicionalmente el escenario para el consenso y el trazado de metas republicanas, se convirtió este domingo en el escenario de un unipersonal de confrontación. El presidente Javier Milei, lejos de buscar la unidad en su cadena nacional, optó por un discurso colmado de expresiones violentas y ataques directos a la oposición, transformando la lectura de sus logros de gestión en una ráfaga de insultos y sarcasmo.
"Manga de chorros" y ataques personales
Desde el inicio, el tono quedó establecido. Ante los cánticos de su militancia, Milei no tardó en marcar la cancha: “Ustedes también podrían gritar porque soy presidente de ustedes aunque no les guste”, lanzó mirando a la bancada kirchnerista. Fue solo el preámbulo de una escalada que no conoció techos.
A medida que avanzaba la lectura, el mandatario interrumpió su propio texto para propinar chicanas de alto calibre. Al referirse a la Ley de Inocencia Fiscal, disparó: “No pueden aplaudir porque se les escapan las manos a bolsillos ajenos”. La violencia verbal alcanzó su clímax cuando, con visible efusividad, llamó a los legisladores "ignorantes" y "delincuentes", asegurando que la justicia social es un "robo".
"Vamos, sigan mintiendo, manga de ladrones, manga de chorros. ¡Por eso tienen a su líder presa!", exclamó el Presidente, en una referencia directa a Cristina Kirchner, escalando la tensión a niveles inéditos para una apertura de sesiones ordinarias.
Geopolítica del agravio
El discurso no solo se limitó al ámbito doméstico. Al celebrar los acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea, Milei utilizó el pasado reciente para fustigar a la dirigencia opositora, calificándolos de "golpistas de siempre".
En un giro revisionista, rescató la figura de Donald Trump y el apoyo financiero de Washington (destacando el swap de 20.000 millones de dólares recibido en octubre de 2025) como un escudo contra lo que llamó el "embate desestabilizador del antiguo régimen". Según el mandatario, la gestión anterior buscaba convertir a la Argentina en una copia de Venezuela y Cuba, mofándose del histórico "Alca al carajo" de Hugo Chávez.
El estilo "domador"
Lo que para sus seguidores es "sinceridad" y "batalla cultural", para gran parte del arco institucional es una preocupante degradación del debate público. Milei pareció disfrutar de los cruces, con una actitud que se resume en una de sus frases de cabecera: "me encanta domarlos".
Sin embargo, el uso sistemático de términos como "fascistas", "mentirosos" y "operadores" contra quienes deben sancionar sus leyes deja una pregunta flotando en el aire: ¿es posible gobernar un país desde el agravio constante o la violencia verbal terminará por aislar definitivamente al Ejecutivo?

Dejanos tu comentario
Su comentario estará disponible a la brevedad.