En la penúltima sesión del período extraordinario, la Cámara Alta aprobó el pliego de Iglesias como embajador tras un duro cruce con el peronismo. Ahora, el recinto debate el acuerdo Mercosur-UE y la polémica reforma ambiental que divide aguas incluso entre los aliados del Gobierno.
El Senado de la Nación vive hoy una jornada de alta intensidad política. Desde las 11:11, con 40 legisladores presentes, se desarrolla la penúltima sesión del período extraordinario. El temario, cargado de temas estratégicos para el Ejecutivo, ya dejó el primer resultado de la jornada: la ratificación de Fernando Iglesias como embajador ante Bélgica y la Unión Europea, aunque no sin una fuerte resistencia opositora.
El "visto bueno" a Iglesias en un clima hostil
Como primer punto del orden del día, el cuerpo trató el pliego de Fernando Adolfo Iglesias. El exdiputado, que ya se encontraba cumpliendo funciones "en comisión" desde enero, obtuvo el acuerdo del Senado con 38 votos afirmativos, 31 negativos y una abstención (de la senadora Flavia Royón).
La defensa del pliego estuvo a cargo del senador Juan Carlos Pagotto (La Rioja), quien destacó los méritos del candidato. Sin embargo, el bloque de Unión por la Patria y sectores del interbloque Popular lanzaron duras críticas, centradas principalmente en las posturas históricas de Iglesias sobre la cuestión Malvinas.
A pesar de que el flamante embajador había aclarado en comisión que sus dichos fueron a título personal y que ahora se ciñe a la política de Cancillería, el rechazo peronista fue casi unánime.
Acuerdo Mercosur-Unión Europea: El puente comercial
Tras la votación del embajador, el debate se trasladó al Acuerdo Interino de Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, firmado en Asunción el pasado 17 de enero. Este tratado, que ya cuenta con media sanción de Diputados, busca eliminar barreras arancelarias en un plazo de hasta 15 años para productos sensibles.
Para la Argentina, el acuerdo representa una ventana de oportunidad para sectores clave:
Exportaciones beneficiadas: Carne vacuna, miel, cítricos, biodiesel y productos marítimos (langostinos, calamares y merluza).
El texto de 23 capítulos apunta a crear un entorno previsible para inversiones y la integración en cadenas de valor globales.
El plato fuerte: La reforma de la Ley de Glaciares
El cierre de la sesión —y el punto que genera mayor incertidumbre— es la modificación de la Ley 26.639 de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares. El proyecto oficialista busca redefinir el objeto de protección, intentando compatibilizar la ecología con la explotación de recursos naturales.
La polémica radica en el principio precautorio y el Inventario Nacional de Glaciares. La reforma establece que para ser protegidos, los glaciares deben cumplir efectivamente funciones de reserva hídrica estratégica.
Si la autoridad ambiental verifica que una geoforma no cumple con dicha función, esta podría quedar excluida de la protección específica de la ley, quedando bajo la normativa general de ambiente.
Este punto ha despertado alarmas no solo en la oposición, sino en "aliados habituales" del gobierno, quienes temen que la modificación desproteja áreas críticas en favor de la actividad minera. Se espera que durante el debate se introduzcan cambios al dictamen de mayoría para asegurar los votos necesarios para su aprobación.

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