• Sábado, 18 de Noviembre de 2017

Mauricio Macri, satisfecho con su gira por Nueva York y preocupado por un gesto político de Trump


  • Miércoles, 08 de Noviembre de 2017

El jefe de Estado está entusiasmado con la recepción que tuvo entre los CEO y banqueros más poderosos del mundo, pero observa con cierta preocupación la posición que está asumiendo su par de Estados Unidos sobre determinadas exportaciones de la Argentina.



Tras conocer los resultados electorales que confirmaban su poder político a nivel nacional, Mauricio Macri pidió a su ministro Luis Caputo que aprovechara sus contactos en Manhattan para organizar un viaje relámpago al corazón de las finanzas y los negocios de Estados Unidos. El ministro de Finanzas tiene relación con todos los protagonistas de Wall Street y diseñó una agenda de trabajo acorde a las intenciones políticas del Presidente, que pretende usar el tiempo restante de su primer mandato para causar una ola millonaria de inversiones en turismo, alimentación, energía, servicios, tecnología, infraestructura y construcción.

El jefe de Estado está entusiasmado con la recepción que tuvo entre los CEO y banqueros más poderosos del mundo, pero observa con cierta preocupación la posición que está asumiendo Donald Trump sobre determinadas exportaciones de la Argentina. Es por eso que Macri paladea una sensación agridulce: el éxito en su gira por Manhattan y la inesperada "posición burocrática" de la Casa Blanca respecto al ingreso de carne vacuna y biodiésel nacional en el mercado de los Estados Unidos.

El mandatario argentino desayunó ayer con el Business Council for International Understanding (BCIU), una organización creada por Dwight Eisenhower para defender el libre comercio y facilitar las relaciones entre los estados y las compañías, y su presentación impactó a los banqueros, inversores, CEO y financistas que habían llegado al Hotel Carlyle. Entre huevos revueltos, panceta frita y naranja cortada en rodajas, el Presidente sorprendió con su programa político y económico: "No hay mejor lugar para invertir en el futuro cercano que en la Argentina, por las enormes potencialidades que tenemos. Necesitamos más rutas, puertos y energía a lo largo y ancho de todo el país, y para eso tenemos un plan muy ambicioso. En estos momentos estamos trabajando para lograr reformas tributarias que permitan mejorar la producción y que más empresas vengan a invertir a la Argentina", señaló Macri en el desayuno de BCIU.

 

Los invitados de este evento, como sucedió con los asistentes a un almuerzo servido en el fondo de inversiones más poderoso del mundo, ahora se muestran proclives a aportar sus millones en la Argentina. Hasta hace unas semanas, Cristina Kirchner y sus socios de siempre continuaban en el centro del escenario, agitando fantasmas políticos que aún causan temor en Wall Street y sus calles aledañas. Pero la derrota de CFK y la cárcel para Amado Boudou y Julio de Vido implicaron una ratificación del discurso presidencial.

Cada vez que Macri aseguraba en Estados Unidos que su programa político apuntaba a cambiar la historia del país, la réplica de banqueros, inversionistas y empresarios americanos apuntaba a la vigencia de Cristina y a la ausencia de medidas asumidas por la justicia federal para castigar los casos de corrupción cometidos durante los 12 años de administración K. Ahora, el Presidente puede mostrar qué está sucediendo con los restos del kirchnerismo y anunciar que empuja un programa económico que pretende reducir la pobreza, bajar los niveles de inflación e incrementar los volúmenes de inversión extranjera directa.

"Para este momento del mundo, la Argentina es muy atractiva para las inversiones, porque estamos combatiendo los principales problemas como déficit e inflación, pero además tenemos un montón de atributos como recursos humanos, recursos naturales con lugares privilegiados para la energía eólica y solar, grandes yacimientos de minerales, especialmente el litio, y el gran descubrimiento que resultó Vaca Muerta, que ya está recibiendo grandes inversiones en producción", explicó el Presidente a los inversores que convocó Peter Tichansky, titular de BCIU.

Macri sabe que su plan, su discurso económico, impacta en una audiencia que hace negocios alrededor del mundo y que está buscando nuevos mercados, cuando hay millones de dólares disponibles para inversiones rentables y duraderas. El Presidente cree que le fue muy bien en esta gira por Nueva York, pero no pierde de vista qué está sucediendo en Washington con el biodiésel y la carne vacuna, dos productos de exportación en litigio con poderosos lobbies que tienen llegada directa al Salón Oval.

Donald Trump se comprometió con Macri y le juró que iba a resolver estos dos asuntos vinculados al mundo de los negocios. Pero aún todo está trabado, y el presidente argentino ya sabe que estos dos expedientes van a tener un largo proceso "burocrático" que esconde el gesto político de Trump de privilegiar –antes que nada—su base electoral y los lobbies que aportaron en su campaña.

Macri apuesta a una política exterior basada en la obtención de acuerdos comerciales que impliquen inversiones y creación de empleo en la Argentina. No desatiende la crisis en Venezuela –ayer trató el tema en Naciones Unidas-, ni la importancia clave de combatir el terrorismo alrededor del planeta. Sin embargo, su foco estratégico se centró en la apertura de nuevos mercados para el país y en la creación de un flujo millonario de inversiones que lleguen de Estados Unidos, Asia y Europa.

Por eso, el presidente no quiere que la traba impuesta en Washington al biodiésel y a las carnes funcione como una alerta para los CEO y financistas globales que ya están mirando a la Argentina. Macri asume que sus relaciones políticas y personales con Trump están blindadas, y también comprende el juego de presiones en DC respecto a las exportaciones argentinas.

Pero necesita como señal al mundo que todo fluya durante su mandato. Y precisamente, el tratamiento "burocrático" en la Casa Blanca al biodiésel y la carne conspira contra su intención de mostrar en las giras internacionales que sus palabras se alinean con los hechos de su propio gobierno.

Macri conoce a Trump, y sabe que sólo privilegia su propia agenda de poder. Entonces, no debería preocuparse por ciertas decisiones políticas que ya se ejecutaron en Washington. El golf ayuda en la relación política, pero no modifica la correlación de fuerzas entre dos gobiernos que quieren lo mismo.

Fuente: Infobae

Dejanos tu comentario

Su comentario estará disponible a la brevedad.