• Miércoles, 24 de Enero de 2018

¿Qué lugar están ocupando hoy los partidos políticos en la Argentina?


  • Viernes, 14 de Octubre de 2016

SI EN PRINCIPIO SE ENTIENDE QUE DEBERÍAN ARTICULAR EL ABISMO EXISTENTE ENTRE QUIENES GOBIERNAN Y QUIENES SON GOBERNADOS, DEVOLVIENDO AL PUEBLO EL REFLEJO DE LA REPRESENTATIVIDAD GENUINA, QUIZÁS SEA TIEMPO DE UN ANÁLISIS AL RESPECTO.



En un vasto territorio como el nuestro, pareciera sin embargo que cada cual atiende su juego. Peleas mediáticas, dimes y diretes entre dirigentes y militantes aguerridos que defienden una y otra postura a veces indefendible, sin finalmente llegar a ningún lado.

Aunque entre estos también están los que “aguerridos” se muestran hoy, para mañana escoltar al “bando” opuesto movido por intereses particulares que parecen ahogar el verdadero sentido de la ideología partidaria.

Si nos preguntamos si estos espacios nos representan, tendríamos otra cuestión a dilucidar. ¿Guardan y respetan las doctrinas impartidas desde sus inicios o solo muestran un vestigio de lo que algún día fueron?

Si el camino a seguir depende directamente de un “carismático” líder, o de la decisión de un “grupo reducido” que  mueve a los partidos a avanzar y retroceder en una y otra dirección, teniendo en poco la base doctrinaria que los identifica, esto también debería preocuparnos.

Lo cierto es que a la hora de buscar adeptos todos esgrimen más o menos el mismo slogan que en definitiva traducido sería decir: “somos distintos”, “no somos como ellos”   y en definitiva “somos mejores” y una seguidilla de frases armadas para la ocasión.

Cabe preguntarse  si los partidos políticos están o no atravesando un momento de crisis ante los avatares  sociales de estos últimos tiempos. Si se ha perdido el verdadero y genuino temple que los moldeaba y que los obligaron a nacer, como cuando el tiempo de espera se ha cumplido.

Y ¿el diálogo? ¿Se genera a partir del consenso o de los intereses de la oportunidad de turno? Y ¿el pueblo dónde está? ¿Qué participación le toca en toda esta orquesta “que afinada o desafinada”-más lo segundo que lo primero- intenta dirigir a la masa de votantes?

Antes bien, habría que solicitar una receta para análisis complejos, puertas adentro, de modo tal que no solo se desenmascare la problemática  superficial sino aquellas raíces más profundas reinantes hoy en día, para después Si, salir a las calles a buscar nuevos adeptos.

Algo así como decir “paren muchachos, la cuestión empieza por casa, arreglen lo suyo y después vengan a decirme de que se trata la  “cosa”  y que instrumento me toca ejecutar. 

No es sencillo. A nadie –o a pocos- les gusta que le digan las cosas “como son” o “se cree que deberían ser”. ¿Ética y moral? ¿Qué es eso? Si la corrupción de cada día rasga el velo de punta a punta y deja una grieta sin rellenar que desarma toda posible estructura.

Es hora de plantear el  o los problemas con conciencia y responsabilidad y decidir el cambio, el verdadero cambio, quizás el retorno a las raíces que fundaron el espacio participativo y abierto que debería caracterizar a cada partido, indiferente a los cargos por los cargos mismos.

Capacidad para llevar adelante las responsabilidades de la tarea asignada, preparación para andar el camino y no ese juego de arreglos y desarreglos que solo sirven para “acomodar artículos en las góndolas mediáticas”  premiando a unos y castigando a otros.

Momento de reflexionar y preguntarse ¿Qué se está haciendo con los partidos políticos en la Argentina y bajo que parámetros los que conducen y acompañan están midiendo una realidad solo vista por ellos?

Y seguimos pensando que en algún momento el ciudadano común logrará ganarse el respeto de las Instituciones partidarias, abriendo la posibilidad de genuina participación.

“Al Cesar lo que es del César,  a Dios lo que es de Dios” y “al pueblo lo que es del pueblo, porque el pueblo se lo ganó…

R.E.

 

 

 

 

 

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